¿Qué es la Tolerancia al Estilo Masónico?


La Tolerancia es siempre consciente, ser tolerante es ser inteligente. No se hace de forma automática o involuntaria y por eso requiere un esfuerzo consciente. La Intolerancia siempre se hace de manera automática o irreflexiva, simplemente reaccionamos inconscientemente y por eso no requiere esfuerzo alguno de nuestra parte —esto es, no es consciente o dicho de otro modo la Intolerancia no es Inteligente, es cuando la mente reacciona con asociaciones y prejuicios.
 
Ponerse conscientemente en la posición de otra persona y verse uno mismo en ella y ella es uno mismo es un acto consciente y exige un esfuerzo consciente y de mucha inteligencia. La Intolerancia se hace evidentemente sin razonar y es mecánica. Tolerar a una persona que nos dice ser siempre desdichada es comportamiento humano y razonable, pero si es cuestión del Trabajo Masónico —y aquí tiene cabida la Segunda Etapa del Trabajo Masónico — es preciso escuchar detenidamente a dicha persona y hallar algo correspondiente en uno mismo —esto es, reflejar a dicha persona en uno mismo como en un espejo lógico, hallar la misma cosa en uno mismo y no negarla, y entonces la otra persona experimentará un cambio de estado sin que se haya dicho una palabra, ser un buen escucha es algo mágico en el cambio de actitud.
 
Luego invitarla a que no se sienta desdichada. No se censura sino que se acepta y al hacerlo así se deja lugar a la otra persona para que experimente un cambio de actitud y busque dicha en lugar de desdicha. Es preciso, dejar sitio a los otros. Esto es algo que difiere completamente de la ayuda que se puede prestar a una persona en el sentido profano ordinario, que es simplemente un ciego que guía a otro ciego.
 
La Tolerancia Masónica exige escuchar internamente y encontrar la misma cosa en uno mismo —esto es, si es suficiente la observación de sí y conocimiento de uno mismo, porque seguramente lo que nunca toleramos de los demás es lo que no podemos tolerar de nosotros mismos, esto es vemos siempre la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro —. No se puede influir en los otros sin conocer a la otra persona en uno mismo.
 
La Tolerancia Masónica radica en ver el estado de una persona y recordar que se estuvo en ese estado antes, o mejor dicho se está igual o peor que la otra persona, porque en el Trabajo Masónico todos pasan por el mismo estado como, digamos, lo ha experimentado y lo recuerda un anciano inteligente. La inteligencia quiere decir ver la verdad de una cosa. El descubrir en uno mismo del estado de la otra persona, sin pronunciar palabra alguna, la ayudará.
 
La Tolerancia al Estilo Masónico es un profundo acto interno y se funda en un acrecentamiento de conciencias —esto es, en el amor fraternal— pues todo amor verdadero equivale a tener conciencia de las dificultades de otras personas hallando las mismas dificultades en uno mismo. El amor fraternal no es ciego. Da nacimiento a una nueva fuerza que neutraliza todo lo negativo — una fuerza de Unión. Por eso en un sentido se realiza en silencio — internamente—. Se lo puede realizar, aun no hallándose en presencia de otras personas, por medio del trabajo interior y buscando siempre el mismo estado en uno mismo, el estado que hace censurar a la otra persona, si bien, a veces, por nobleza, no lo hace y entonces dice que es un auto-sacrificio. Este es un sufrimiento inútil.
 
Pero cuando se está tolerando a otra persona , que es un proceso interior, es preciso no mostrarlo como un acto de: Lo tolero pobre tonto- eso es conmiseración en forma negativa —de este modo se convierte en condescendencia y así va a la Falsa Personalidad. Imaginar que usted, tal como es en el mundo profano , puede ayudar a otro es crear una falsa expectativa, ayudar a otro a salir de sus oscuros sótanos psicológicos, no es como darle un plato de arroz a un hambriento, se necesita algo más que eso. Esto es, se funda en la idea que sabe lo que le conviene.
 
Permanecer en Logia y hacer como que uno tolera a los demás hermanos, o porque ve a alguien diciendo cosas contrarias a las mías es Tolerancia Simulada, uno debe tolerar a un hermano sin simulación, usted no puede cambiar a los demás en Logia, uno no puede cambiar el estado de dicha persona, pero sólo estando consciente del mismo estado en uno mismo y viendo así a dicha persona en uno. Así se desciende, por así decir, y no hay sentimiento de superioridad.
 
Las personas suelen decir: “¿Por qué soportar a una persona se le llama Tolerancia? Basta reflexionar un instante, y se verá plenamente por qué es así. En la Tolerancia Real uno se pone a sí mismo en la posición de la otra persona, uno no soporta a los demás los comprende, se ve a ellos en uno. En la Intolerancia sólo piensa en sí mismo. La primera es objetiva, la segunda es subjetiva. No vemos a las personas objetivamente: las vemos subjetivamente —esto es, como las imaginamos o esperamos que sean. Somos todos violentos para con los otros por no darnos cuenta de ello. En este sentido, las personas son muy capaces de destruirse unas a otras.
 
Ahora bien, la Conciencia es llamada la Conciencia Imparcial. Los Estados de Conciencia son enumerados por el Trabajo Masónico en la siguiente forma: Estado de Conciencia imparcial. Estado de Parcial. Estado de la así llamada de Conciencia perspicaz o inteligente -Estado de Alucinación literal en el que viven los intolerantes — luego el estado de Sueño donde un sencillamente duerme físicamente. La persona es más sensible de lo que uno cree, si la persona se siente tolerada, la persona se sensibiliza, y trata de cambiar su actitud, hacia todo, hacia ti, y hacia sí misma.
 

Acerca de La Piedra Bruta

La Piedra Bruta en sí es aquella que es recogida directamente de la tierra, por lo que de modo natural, cada una posee las formas más diversas fruto de la acción de las fuerzas de la Naturaleza. En general, se puede decir que una piedra bruta, al no tener una forma definida, al estar llena de impurezas e imperfecciones, no tiene un propósito definido, por lo que su utilidad es mínima. No obstante, contiene en sí toda la potencialidad de una obra de arte, la potencialidad de la trascendencia. Es por ello que se escogen determinadas piedras brutas para la construcción, por la potencialidad que se ve en ellas.
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