El Símbolo en la Masonería


El Simbolismo Francmasónico como lenguaje específico de la Masonería.

Los símbolos constituyen la llave maestra para pasar de lo físico y sensible a lo invisible y metafísico y por ello debemos referirnos a ellos con cierto detalle.

Etimológicamente la palabra símbolo deriva del latín “symbŏlum“, y del griego σύμβoλoν “symbolon”, es una imagen compuesta de varios elementos en el cual el modo en que el todo se representa es mucho más que la suma de sus partes. Los símbolos transmiten ideas y es un medio de expresión al que se le atribuye un significado convencional, en cuya génesis se encuentra la semejanza, real o imaginada, con lo significado.

Afirmaba Aristóteles que no se piensa sin imágenes, y simbólica es la ciencia, constituyendo ambas las más evidentes manifestaciones de la inteligencia. Es así como el símbolo pasa, en nuestro lenguaje, a ser una advertencia para la captación de un sentido que surge al descifrarlo.

Una extraordinaria definición del término Símbolo, la encontramos en una obra de Vicente Alberto Biolcati, cuyo titulo es La Luz, Símbolo y Metafísica, donde expresa que “Un símbolo no es una alegoría o una metáfora, es decir, no es una ficción que da a entender exclusivamente una cosa expresada diferente”.

“Un símbolo no es un Signo o una mera convención; es decir, no expresa un significado previamente convenido”. “Un símbolo es, según la definición menos restrictiva, un estimulo capaz de trasladar a quien lo recibe del plano de lo fenomenológico y existencial, al de lo absoluto y metafísico”.

Lorenzo Frau Abrines en el Diccionario Enciclopédico Abreviado de la Masonería, nos dice que Símbolo “es una figura emblemática o imagen representativa de una idea o una cosa”.

Para Albert Mackey, en la Enciclopedia de la Francmasonería, “un símbolo está definido como un signo visible, con el cual está representado un sentimiento espiritual, emoción o idea”. Mackey afirma que “los símbolos fueron los instrumentos primitivos de la educación”.

Para el celebre orientalista y filólogo Max Muller, “el símbolo es un signo eterno y visible, al que va asociado una idea, emoción o sentimiento espiritual”.

Muchos autores coinciden en afirmar también, que la inmensa mayoría de los estudiosos de la antigüedad, entre quienes se cuentan los fenicios, los caldeos, sirios, egipcios y judíos, basaban su sabiduría en los símbolos. Estos símbolos, pareciera que son eternos, por cuanto han existido a través del tiempo, desde el hombre primitivo hasta la actualidad, manteniendo siempre el mismo significado, que tuvo para los antiguos.

En la Masonería, estos Símbolos Místicos, constituyen una verdadera expresión de las ideas basadas en la comparación con objetos, a los cuales se les ha querido representar, con pensamientos morales o con rasgos característicos; de allí, que se pueda afirmar que todas las enseñanzas de sus misterios, se comunican mediante Símbolos, los cuales nos permiten penetrar y escudriñar en el conocimiento de esta Augusta Orden, pues el solo observarlos, nos manifiestan extraordinarias alegorías y enseñanzas, que es necesario estudiar, para extraer las ideas que ellos expresan.

Para Juan Carlos Daza, “el símbolo es un intento de definir una realidad abstracta o idea invisible a los sentidos, bajo la forma de imágenes u objetos, y que cobra valor y dinamismo en el ámbito particular que le concierne”.

El mismo autor en el Diccionario de la Francmasonería, escribe lo siguiente: “se ha venido a definir la Masonería como la ciencia de la moral velada por alegorías y símbolos. Desde la Edad Media, la iniciación masónica pasa por una ceremonia, cuyos valores simbólicos están estrechamente ligados a esta tradición. Todos los elementos poseen un profundo valor simbólico y trascendente, representando el recorrido de nuestro pensamiento desde el mundo profano, al mundo iniciático, de lo superficial al ideal”.

De igual manera mas adelante comenta, “Cada masón deberá por lo tanto tratar de desentrañar a lo largo de su vida masónica, el secreto o misterio que encierran los símbolos, los cuales nos velan (o revelan) la verdad, según nuestra propia actitud y nuestra búsqueda interior”.

Habiendo expuesto algunos conceptos sobre el símbolo y antes de continuar con el intento de presentar de la manera más clara y practica, lo que la Francmasonería encierra, en opinión de muchos extraordinarios autores; conviene dejar muy claro, que esta Orden Iniciática se caracteriza y se diferencia de todas las asociaciones humanas, por su condición muy propia de organización simbólica y por utilizar siempre como método de enseñanza, el simbolismo que la caracteriza.

Aldo Lavagnini en el Secreto Masónico, expresa en términos generales que la enseñanza de la masonería es esencialmente simbólica o sea, oculta dentro de símbolos y alegorías, que tiene el objeto de expresarla y relevarla.“ De allí que la primera etapa necesaria para llegar a comprender y practicar este arte, consiste en aprenderlos, familiarizándose con ellos según mejor lo puede cada cual, según la propia comprensión y discernimiento, tratando así de descubrir todos sus actuales y posibles sentidos”.

El simbolismo, en conclusión, nos dice Luis Umbert Santos, “es alma y vida de la Francmasonería; nació en ella, es el germen del que brotó el árbol Masónico, y el que aún la nutre y anima. Despojar a la Francmasonería del simbolismo, como ha soñado alguna vez, algún iluso poseído de la fiebre modernista, es quitarle el alma y el cuerpo y reducirla a una masa inerte de materia, sólo capaz de una rápida descomposición”.

El símbolo es como el verdadero arte, manifiesta Jorge Adoum, nunca debe hablar al sentido sino debe excitar la imaginación, pero desgraciadamente el hombre actual tiene tan perezosa imaginación que no se molesta en escudriñar nada, y se contenta con adorar el ídolo que la misma imaginación ha creado.

En síntesis, los Símbolos son la alegoría de la verdad, sin embargo ellos no son la verdad en si misma, por cuanto solo reflejan la más sencilla expresión de la autenticidad de las cosas. Constituyen el objeto material que se quiere representar, es decir la idea propiamente dicha, sin embargo para conocerla y entenderla, es preciso percibirla e imaginarla.

Acerca de La Piedra Bruta

La Piedra Bruta en sí es aquella que es recogida directamente de la tierra, por lo que de modo natural, cada una posee las formas más diversas fruto de la acción de las fuerzas de la Naturaleza. En general, se puede decir que una piedra bruta, al no tener una forma definida, al estar llena de impurezas e imperfecciones, no tiene un propósito definido, por lo que su utilidad es mínima. No obstante, contiene en sí toda la potencialidad de una obra de arte, la potencialidad de la trascendencia. Es por ello que se escogen determinadas piedras brutas para la construcción, por la potencialidad que se ve en ellas.
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